Tras el golpe que supuso la derrota contra el Atlético Onubense en casa, su habitual fortín, al Pozoblanco le toca levantarse y compensar esos puntos asaltando uno de los feudos tradicionalmente más complicados de la categoría, el del Bollullos. Además, el encuentro es directísimo, ya que mide al quinto, el cuadro local, con 44 puntos, y al cuarto, el blanquillo, con uno más 45. Y con el Utrera expectante para sacar alguno de la zona de privilegio también con 44 unidades en el casillero.
«Nos espera un partido complicadísimo, ante un rival directo y en un campo especial», comentó el entrenador del Pozoblanco, Alberto Fernández, en una referencia final a las dimensiones del recinto condal. «Allí los errores y el balón parado son determinantes, por lo que tendremos que estar muy atentos en esas acciones», apuntó.
Fernández pedirá a los suyos, por tanto, especial concentración. «No podemos cometer un fallo, porque si lo haces lo vas a pagar. Luego, las opciones ofensivas que nos lleguen hay que tratar de finiquitarlas», detalló. «Creo que debemos cambiar cuanto antes la dinámica negativa de los últimos partidos, además de que el equipo se recupere anímicamente».
Palo importante
Y es que el preparador admite que la semana no ha sido sencilla. «El palo del último día ha sido grande, sobre todo por cómo sucedió. Pero vamos con mucha ilusión y muchas ganas, a pelear», finalizó un técnico que no podrá sentarse en el banquillo por su expulsión ante el Bollullos y que contará con las bajas de Ángel García, también castigado (dos partidos) por ver la roja cuando estaba en el banquillo. Ello además de los habituales lesionados, Alberto Páez, Iker del Río y Carlos Moreno.
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