Empieza a oler y a sentirse Semana Santa, este año en abril, y con la llegada de esas fechas a vivirse días señalados en el calendario de la Cuaresma. Antes de que la Semana de Pasión entre con fuerza toca anunciar su llegada, es decir, pregonarla. Y esa tarea le fue encomendada a Mari Luna Sánchez Ruiz, quien aceptó el encargo con compromiso y responsabilidad. Lo hizo, a buen seguro, con la mente en la Virgen de Los Dolores, la cofradía del Silencio o el Jueves Santo salesiano, sus pilares en la Semana Santa pozoalbense. Pasiones heredadas, elegidas y compartidas.
Pregunta: ¿Se ha visualizado ya en el escenario del Teatro ‘El Silo’?
Respuesta: Para nada, dicen que cuando estás arriba no ves nada por las luces. Creo que es lo mejor porque sé que me voy a poner nerviosa. También por las circunstancias con las que llego, hace muy poquito perdí a mi madre y aunque lleve trabajando tiempo el pregón, las emociones están a flor de piel. Pero no me he visualizado, estoy esperando al sábado por la mañana, que vamos a montar el escenario, para subirme y verme ahí arriba.
P: Está a horas de que el momento del pregón sea una realidad. ¿Qué miedos o sensaciones hasta ahora desconocidas le han llegado en estos últimos días?
R: No lo sé, quizás estoy preocupada por el mensaje, por decir lo que quiero decir. Al principio tenía miedo de quedarme corta, luego te pones a escribir y tienes que ir eliminando; pero siempre he tenido claro que había cosas que quería decir. Me preocupa el mensaje que pueda quedar, pero creo que toco diferentes temas sociales, hago una revisión de la muerte y pasión de Jesucristo, y voy tocando muchas facetas adaptándolas a realidades sociales.
Me preocupa que sea largo porque es verdad que tiene mucho contenido. Es cierto que el acto del pregón es más amplio, este año con varios aniversarios, entre ellos, el de la Agrupación, son muchas cosas. A veces cuando va a empezar el pregón el acto ya se ha dilatado. Eso sí me preocupa, pero también pienso que sé lo que quiero decir y no quiero reducirlo más.
P: ¿Qué visión tiene sobre la Semana Santa de Pozoblanco?
R: Estamos viviendo un momento con otro ‘boom’ de gente joven, a muchos niveles, tanto de costaleros como de bandas, e incluso de penitentes. Hace dos años lo observé en el Jueves Santo, me di cuenta de que había mucha gente vestida otra vez de mantilla. Eso hacía tiempo que no se veía. Pero también hay más gente en los cultos, más gente joven, eso hay que cuidarlo.
P: Me decía antes que vive el pregón en un momento complejo en lo personal porque su madre falleció recientemente. Igual es una pregunta muy personal pero, ¿qué le gustaría que le dijeran Domingo y Felisa el sábado a la conclusión del pregón?
R: Tienen que estar con una sonrisa eterna porque ellos siempre han estado orgullosos de sus hijos, hiciéramos lo que hiciéramos, nos apoyaban en todo. Te voy a contar una cosa que no he contado antes. Mi madre sufrió un ictus hace seis años y su cabeza se quedó en su mundo, cuando le dije que me habían nombrado pregonera me dijo: «¡Qué bien mi niña, qué alegría. Disfrútalo!». Luego ya se lo volvías a decir y no lo recordaba, pero cuando se lo dije por primera vez me dijo eso. Sé que iban a estar a nuestro lado y estoy convencida de que van a estar a mi lado, uno a la derecha y otro a la izquierda, su presencia es segura.
P: ¿Cuánto de ellos hay en su designación como pregonera?
R: Creo que todo porque ellos nos transmitieron la fe, somos una familia cristiana, nos inculcaron la fe, pero también el respeto a las tradiciones. Vivimos unos años en Villanueva de Córdoba, mi padre siempre nos dijo que la Virgen de Luna es la misma, pero cada pueblo tiene sus tradiciones. Nos inculcó el respeto a la cultura de Villanueva y a la cultura de Pozoblanco, mi padre era hermano de las dos cofradías. Recuerdo en Semana Santa, la procesión de las velas y mi madre nos vestía de «punta en blanco» y allí que íbamos. Hemos vivido eso, esa fe cristiana. Mis padres han sido un pilar, una base fundamental.
P: Además de esa educación, ¿cómo es su acercamiento a la Semana Santa?
R: Nace a raíz de la familia, empecé en la Virgen de Los Dolores, que se hereda de las abuelas y de las madres. Empecé muy pequeña, como llegan los niños a las cofradías. Luego, ya más mayor, me introduje en el mundo de los salesianos porque en casa somos salesianos, soy salesiana cooperadora, y me empecé a vincular con la cofradía del Jueves Santo. Cuando comenzó el Silencio, a través de la juventud con mi marido, empezamos a movernos ahí que también era la cofradía de mi barrio. Empezamos a involucrarnos de pleno. Pero mis inicios fueron en la Virgen de Los Dolores.
P: Me imagino que hay momentos que para usted son imperdibles en la Semana Santa pozoalbense.
R: Nos hemos involucrado tanto a lo largo de los años que llega un momento en el que ya dices que no es tu momento. Ahora participo en los desfiles procesionales, pero es verdad que no estoy de activo en ninguna cofradía, aunque ayudo en lo que me soliciten. Lo que vivimos en casa es el triduo pascual, me encantan los oficios del Jueves Santo, del amor fraterno.
P: Y con ese bagaje, ¿pensó en algún momento que podría ser la pregonera de la Semana Santa de su pueblo?
R: Jamás, no se me había pasado por la cabeza. He sido pregonera de María Auxiliadora, pero no es lo mismo, pregonar a María Auxiliadora es mi casa, mi ambiente, dar el pregón en mi iglesia. No es lo mismo. Jamás, ni por asomo me lo imaginé porque no soy una persona de oratoria fácil, me cuesta, y eso hay que trabajarlo mucho. Cuando vino Juan Fernández (presidente de la Agrupación de Cofradías y Hermandades) creí que vino a decirme que le echara una mano con algo.
P: En su caso no fue entonces una llamada telefónica.
R: No, vino a casa. Me llamó, me dijo si estaba y fue. Me dijo que había sido elegida pregonera de la Semana Santa y mi respuesta fue que ese día no había volado el Espíritu Santo (risas). Y aquí estoy.
P: ¿Necesito tiempo para pensarlo o aceptó en el momento?
R: Le dije que me dejara unos días porque no es una decisión fácil, es un compromiso, para mí ha sido un gran reto. Hay que trabajarlo y es una gran responsabilidad. Ha habido muchos pregones, este es el cuadragésimo séptimo, llevo muchos años asistiendo al pregón, sabía en lo que me tenía que meter.
P: ¿Ayuda eso de ver tantos pregones o inyecta más presión?
R: Ayuda porque te da una visión de lo que no quieres, en mi caso; pero también presiona porque ha habido pregones muy buenos. Cada persona es diferente y el pregón es como es la persona, creo. No puedo decir que un pregón haya sido malo, no soy quién para decirlo, siempre digo que hay que ponerse en la piel de quien lo hace, supone un sacrificio y una constancia.
P: ¿Cómo ha sido el proceso de creación?
R: Ha sido complicado porque físicamente tampoco he estado bien y eso pasa factura. Me lo dijeron en vísperas de feria y cuando dices que sí van pasando los meses y llegas a Navidad, estamos en el nacimiento de Jesús y tienes que hablar de crucificar a Jesús en la cruz. Hay que entrar en un momento complejo, sobre todo, tener la idea. Sabía lo que no quería hacer, pero no tenía claro cómo ejecutar la idea. El proceso ha sido lento hasta que ha ido saliendo.
P: ¿Cuándo lo finiquitó?
R: Si te digo la verdad es que no lo finiquito, cada vez que leo voy corrigiendo. Pero podría decir que el 24 de marzo, por muchas circunstancias, entre ellas que es el cumpleaños de mi hermano Rafa, pero por otras circunstancias también.
P: ¿Lo ha leído alguien o ha preferido mantener la sorpresa?
R: Sí, lo ha leído quien me ha ayudado, mi cuñado José David, que tiene un don. Me ha ayudado en las cuestiones líricas porque yo ahí me pierdo y él, como digo, tiene un don. Quería que lo leyera y me dijera si tenía sentido todo aquello que yo había plasmado. Y ya, he preferido que nadie más lo leyera o escuchase.
P: Ha hablado de poesía, ¿algo que nos pueda contar más de su pregón?
R: El pregón es pregonar, todo lo que le incluyes es porque te bases o fundamentes, en mi caso toca la Banda Música previamente con proyecciones de fotografías de Rafa. Y luego, ya, mi misión es pregonar.
P. Le presenta su hermano Rafael Sánchez Ruiz que también ha sido pregonero. ¿Lo tuvo siempre claro?
R: Él es un enamorado de este mundo, de la Semana Santa; es mi hermano y de los tres es el que más cultiva y conserva las tradiciones que nos legaron nuestros padres. Tenía claro que iba a ser Rafa.
P: Una cosa que siempre valoran las personas que ya han vivido esta experiencia es poder vivir la Semana Santa de una forma totalmente diferente. ¿Le está dando ser pregonera la oportunidad de vivir ya momentos para guardar?
R: Muchos. Es una de las cosas que me dijeron mis hijos, que dijera que sí porque iba a vivir cosas muy bonitas que no se viven normalmente. Ya las estoy viviendo porque me propuse ir a las fiestas de regla de todos los cultos de las cofradías; algunas han tenido detalles muy bonitos. Estoy viviendo momentos muy emotivos, como hemos dicho antes falleció mi madre y no está siendo una Cuaresma fácil y todas estas cosas te dan ese impulso, esa alegría de saber que estás en el camino correcto.
P: Hablábamos de la influencia de sus padres, del legado que le dejaron a usted y a sus hermanos. ¿Es fácil transmitir todo eso a las nuevas generaciones, a sus hijos, por ejemplo?
R: Es complicado, atraer a la gente joven a cosas de la iglesia es complejo. Pero creo que el mejor ejemplo que damos es con las obras y nuestra propia vida. Siempre digo que queda algo, en mi caso me lo han demostrado con sus hechos, piensas que les has inculcado unos determinados valores.
P: ¿No creo que sería más fácil mostrando la parte más social de las cofradías, de ese mundo?
R: Sí, totalmente. En la actualidad, se le da más importancia a todo lo externo, digamos al postureo de unas cosas y otras y no le damos importancia a la obra de caridad, a esa parte que existe y que habría que sacarla, darla a conocer. En una cofradía se trabaja en muchos ámbitos, pero solo parece que importa que el paso vaya bonito, que haya muchos nazarenos, sean o no cofrades, que saquemos el paso a costaleros, pero hay que cuidar otros aspectos; entre ellos, los actos previos, saber por qué nos metemos debajo de un paso, por qué nos metemos en una fila de penitentes. Darle algo de coherencia a todo, creo que es algo que está desvirtuado y hay que empezar a cuidarlo ante el ‘boom’ que estamos experimentando.
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